Con la llegada de Kevin López a La Ciudadela como telón de fondo, reaparecieron viejas discusiones que en Tucumán nunca se terminan de apagar. El ex jugador de Atlético, que tuvo negociaciones frustradas con Colón e Instituto, terminó firmando en San Martín de Tucumán. Y en ese contexto, tomaron nueva fuerza las recientes declaraciones de Fabricio Lenci, uno de los pocos futbolistas que atravesó el clásico desde adentro y dejó una mirada cruda sobre lo que implica “cruzarse de vereda”.

Lenci conoce como pocos esa tensión. En 2013 debutó en Atlético nada menos que ante San Martín, en un amistoso que perdió el “Decano” y que tuvo revancha días después, con gol suyo incluido. Más tarde llegarían sus primeros tantos oficiales y, tras una extensa novela, el pase al “Santo”, donde volvió a enfrentarse a su ex club y hasta le marcó un gol en un clásico oficial. Esa secuencia, que hoy parece lejana, fue el inicio de un período intenso, tanto dentro como fuera de la cancha.

En una entrevista reciente con La Deportiva, Lenci recordó el costado más áspero de aquella etapa. Reconoció que haberle convertido a ambos clubes lo expuso en un momento en el que las redes sociales recién comenzaban a pesar y recibió mensajes y amenazas en un clima que obligó incluso a reforzar su seguridad personal. Contó que hubo declaraciones que no debió haber hecho y que eso lo terminó alejando de Atlético, donde pasó de ser querido a quedar envuelto en conflictos internos con la dirigencia y el cuerpo técnico de entonces.

El paso a San Martín tampoco fue neutro, pero ahí, según su propio relato, encontró contención. Dijo haberse sentido respaldado por el club y la gente, al punto de pedir ayuda para mudarse a un lugar más seguro. En esa comparación inevitable entre los dos mundos, Lenci fue tajante. Destacó la paciencia del hincha “santo”, la cercanía que se vive en La Ciudadela y el impacto que genera una cancha llena. Señaló que, aunque Atlético tiene un estadio más grande, la respuesta del público cambia cuando los resultados no acompañan, mientras que en San Martín la presión se siente siempre.

No era la primera vez que Lenci dejaba definiciones fuertes. Antes de irse de Tucumán en 2014, ya había protagonizado un conflicto público con la dirigencia de San Martín. En aquella despedida habló de errores estructurales, de decisiones mal tomadas desde el armado del plantel y de un desgaste personal profundo por no haber logrado el ascenso. Aun así, se fue reconociendo el cariño de la gente y marcando a la hinchada como uno de los rasgos más fuertes de su paso por el club.

Dos años más tarde, cuando volvió a Tucumán jugando para Argentinos Juniors, el tono fue otro. Definió a San Martín como un club gigante, recordó La Ciudadela como uno de los estadios más “calientes” del país y se mostró agradecido por lo vivido.

Hoy, con 41 años y todavía en actividad en Club Belgrano de San Nicolás, las palabras de Lenci resurgen al ritmo de un mercado de pases que volvió a sacudir sensibilidades.